Qué son las cataratas y en qué casos la operación es inevitable
- ¿Qué son las cataratas?
- Cataratas: síntomas que no debemos ignorar
- Por qué las cataratas son tan frecuentes en Santiago del Estero
- Cirugía de cataratas: ¿cuándo es momento de operarse?
- ¿Dónde operarme de cataratas en Santiago del Estero?
Ver nublado no siempre es cuestión de cansancio o edad. En lo absoluto.
No es un secreto que en Santiago del Estero, donde la exposición solar es intensa y las temperaturas extremas afectan la superficie ocular, las cataratas se han convertido en una de las principales causas de pérdida progresiva de visión en personas mayores de 55 años.
Aunque su aparición suele ser lenta, llega un momento en que empiezan a interferir con tareas cotidianas: manejar, leer, reconocer caras o simplemente adaptarse a los cambios de luz.
Pero la pregunta clave (y la que cientos de nuestros pacientes se hacen cada año) es otra: ¿cuándo es realmente necesario operarse?
Porque no todos los “tipos” de cataratas avanzan igual, y no todas provocan los mismos síntomas ni todas requieren cirugía inmediata. Sin embargo, sí existe un punto en el que la intervención deja de ser una opción para convertirse en la única forma de recuperar una visión clara y segura.
En esta guía vas a encontrar una explicación completa, actualizada y fácil de entender sobre qué son las cataratas, por qué se producen, qué síntomas deben encender una alarma y, sobre todo, cuáles son las señales clínicas que indican que la cirugía ya no puede seguir esperando.
Todo con información adaptada a la realidad de la provincia (incluyendo factores ambientales propios de Santiago del Estero) y con el respaldo de las mejores prácticas oftalmológicas.
(Puede servirte: Ojos rojos: causas, síntomas y cuándo acudir al oftalmólogo)
¿Qué son las cataratas?
Las cataratas son la pérdida progresiva de transparencia del cristalino, la lente natural del ojo que permite enfocar la luz y ver con nitidez.
Cuando el cristalino se vuelve opaco, la visión comienza a verse borrosa, apagada o como si se mirara a través de un “vidrio empañado», y este proceso suele avanzar lentamente con el paso del tiempo.
Dicho con otras palabras: no estamos hablando de un problema externo del ojo, ni algo que “aparece de golpe”, sino un cambio interno, gradual y muy frecuente, especialmente a partir de cierta edad.

Para entender mejor cómo se produce, vale la pena detenernos un momento en el rol del cristalino.
El cristalino funciona como una lente transparente y flexible que enfoca las imágenes sobre la retina. En una persona joven, esta lente es clara y eficiente. Pero con los años, sus proteínas internas comienzan a modificarse, perdiendo organización y transparencia. Ese proceso natural es lo que da origen a las cataratas.
Por eso, uno de los puntos más importantes a comprender es que las cataratas no son una enfermedad rara ni excepcional, sino una condición extremadamente común. De hecho, representan la principal causa de ceguera reversible en el mundo, ya que hoy existen soluciones quirúrgicas seguras y altamente efectivas.
¿Por qué aparecen las cataratas?
En la mayoría de los casos, la causa principal es el envejecimiento natural del ojo. A medida que pasan los años, el cristalino se va “opacando” de forma progresiva. Este proceso no duele, no genera molestias bruscas y muchas veces pasa desapercibido durante bastante tiempo.
Sin embargo, hay factores que pueden acelerar su aparición o empeorar su evolución, entre ellos:
- Exposición prolongada al sol sin protección adecuada.
- Diabetes, especialmente cuando no está bien controlada.
- Tabaquismo.
- Uso prolongado de corticoides.
- Traumatismos o cirugías oculares previas.
- Antecedentes familiares.
En provincias como Santiago del Estero, donde la radiación solar es intensa durante gran parte del año, este factor ambiental cobra un peso particular y explica por qué muchas personas comienzan a notar síntomas antes de lo esperado.
Mitos frecuentes que generan confusión
En base a nuestra basta experiencia profesional, en Santa Lucía sabemos que uno de los mitos más extendidos es creer que las cataratas deben “madurar” antes de operarse.
Falso: hoy la medicina oftalmológica ha demostrado que no es necesario esperar a perder gran parte de la visión para resolverlas, y que hacerlo puede afectar la calidad de vida durante años de manera innecesaria.
Otro error habitual es pensar que se pueden tratar con gotas, vitaminas o cambios de anteojos. Si bien estos recursos pueden aliviar síntomas iniciales, no eliminan la catarata, ya que el cristalino opaco no recupera su transparencia por sí solo.
Por eso, sabemos con certeza que entender qué son las cataratas es el primer paso para dejar de normalizar una pérdida visual que sí tiene solución. Y es por eso que a continuación vamos a profundizar en los síntomas concretos que no debés ignorar, incluso cuando sentís que todavía “te arreglás bien” con tu visión actual.
Cataratas: síntomas que no debemos ignorar

Los síntomas de las cataratas suelen aparecer de forma progresiva y silenciosa, por lo que muchas personas se adaptan sin darse cuenta a una visión cada vez más limitada.
El problema es que, cuando esos cambios se normalizan, la catarata ya está afectando de manera concreta la calidad de vida.
Reconocer estas señales a tiempo no solo permite actuar antes a tiempo, sino también evitar años de visión deficiente que hoy tienen solución.
Igualmente, no todos los síntomas aparecen juntos ni con la misma intensidad.
Lo fundamental es entender que si tu visión ya no te permite hacer tu vida cotidiana con comodidad, no es algo menor ni inevitable por la edad. Es una señal de que el ojo está pidiendo una evaluación profesional.
A continuación, te explicamos los síntomas más frecuentes, tal como suelen describirlos los propios pacientes en la consulta oftalmológica.
Visión nublada o “como si vieras a través de un vidrio empañado”
Este es, sin dudas, el síntoma más característico: la visión pierde nitidez de forma gradual, los contornos se vuelven menos definidos y todo parece levemente borroso, incluso usando anteojos.
Muchas personas lo describen como una sensación constante de suciedad en los lentes, que no desaparece al limpiarlos. En realidad, el problema no está afuera del ojo, sino en el cristalino, que ya no deja pasar la luz con claridad.Halos alrededor de las luces (especialmente de noche)
Otro signo muy frecuente es notar círculos, destellos o halos alrededor de las luces, como faroles, focos o autos que vienen de frente.
Este síntoma suele volverse especialmente molesto al conducir de noche, ya que las luces encandilan más de lo habitual y generan inseguridad. En adultos mayores, este punto es clave, porque muchas veces lleva a evitar manejar, reduciendo la autonomía personal.
Dificultad para leer o distinguir detalles
Las tareas que requieren precisión visual (leer, coser, usar el celular, reconocer rostros a distancia, etc.) comienzan a demandar más esfuerzo.
Aparece la necesidad de más luz, de alejar o acercar el texto (papel o digital), o de hacer pausas frecuentes por cansancio visual. En muchos casos, el paciente siente que “los anteojos ya no ayudan como antes”, incluso cuando la graduación fue cambiada recientemente.
Mayor sensibilidad a la luz
La luz solar intensa, los reflejos o incluso la iluminación interior pueden resultar incómodos o molestos.
Esto se debe a que el cristalino opaco dispersa la luz en lugar de enfocarla correctamente, generando deslumbramiento. En Santiago del Estero, donde el sol es fuerte durante gran parte del año, este síntoma suele notarse antes y con mayor intensidad.
Cambios frecuentes en la graduación de los anteojos

Este es uno de los motivos más comunes por los que los oftalmólogos sospechan la presencia de cataratas durante un control de rutina: si sentís que necesitás cambiar los anteojos cada poco tiempo, pero aun así la visión no termina de mejorar, puede ser un indicador claro de alerta.
Las cataratas alteran la forma en que la luz ingresa al ojo, por lo que ninguna graduación logra compensar completamente el problema.
Por qué las cataratas son tan frecuentes en Santiago del Estero
Las cataratas no se desarrollan únicamente por el paso del tiempo: el contexto geográfico, ambiental y sanitario de cada región influye de manera directa en su aparición y evolución.
En Santiago del Estero, esta condición es especialmente frecuente debido a una combinación de factores que se repiten de forma constante en la práctica oftalmológica local.
Uno de los elementos centrales es el envejecimiento progresivo de la población; a mayor expectativa de vida, mayor es la probabilidad de que el cristalino -la lente natural del ojo- pierda transparencia. Este proceso es natural, lento y acumulativo.
El problema no es vivir más años, sino hacerlo con una visión que permita sostener la autonomía, la seguridad y la calidad de vida cotidiana.
A esto se suma un factor ambiental imposible de ignorar: la exposición solar intensa durante gran parte del año. La radiación ultravioleta acelera el envejecimiento del cristalino y, cuando no se utilizan anteojos con filtro UV, su efecto se potencia con el paso de los años.
No es un secreto que en Santiago del Estero muchas personas desarrollan su vida laboral al aire libre (en el campo o en distintas actividades urbanas), acumulando una exposición que termina impactando directamente en la salud visual.
Desde la experiencia clínica local, esto no es un dato aislado: la observación diaria de pacientes con pérdida progresiva de visión, muchas veces normalizada por años, permite comprender la magnitud real del problema.
Por eso, cuando se habla de salud ocular en la provincia, para nosotros no se trata solo de tecnología o tratamientos, sino también de una mirada médica integral, cercana y comprometida con la realidad de cada persona, como la que define la identidad profesional de nuestro centro médico.
Otro aspecto relevante es la falta de controles oftalmológicos regulares, especialmente en adultos que no presentan dolor ni síntomas bruscos. Como las cataratas avanzan de manera silenciosa, es habitual que la consulta llegue recién cuando la visión ya está claramente afectada.
En ese punto, muchas personas ya se han adaptado a ver peor, atribuyéndolo a la edad o al cansancio visual. En la práctica médica de la región, suelen confluir varios factores de riesgo que explican por qué las cataratas aparecen con tanta frecuencia y, en muchos casos, a edades más tempranas de lo esperado:
- Alta exposición al sol sin protección adecuada contra rayos UV.
- Presencia de enfermedades crónicas como la diabetes, muy prevalente en la región.
- Escasa consulta preventiva en oftalmología, especialmente en adultos mayores.
- Normalización de la pérdida visual como parte “inevitable” del envejecimiento.
- Llegada tardía al especialista, cuando la catarata ya limita actividades cotidianas.
Esta combinación hace que muchas personas convivan durante años con una visión reducida, resignando actividades básicas como leer, manejar o desplazarse con seguridad, sin saber que hoy existe una solución eficaz y segura.
Por eso es importante comprender que las cataratas no suelen ser una urgencia médica inmediata, pero sí una urgencia funcional cuando comienzan a afectar la vida diaria. Y es justamente ahí donde aparece la pregunta clave que abordaremos a continuación: ¿cuándo es el momento de operarse y qué criterios reales evalúan los oftalmólogos para indicarlo?
Cirugía de cataratas: ¿cuándo es momento de operarse?

La cirugía de cataratas se indica cuando la pérdida visual comienza a interferir de manera concreta en la vida diaria del paciente. No se decide por la edad, ni por el aspecto “técnico” de la catarata, sino por el impacto real que tiene en la visión, la autonomía y la seguridad de la persona.
Este punto es fundamental, porque durante muchos años se instaló la idea de que había que “esperar” a que la catarata avance. Hoy la oftalmología moderna dejó atrás ese concepto. No se opera una catarata por rutina, pero tampoco se posterga cuando la visión ya no acompaña la vida cotidiana.
En la consulta, los oftalmólogos no evalúan solo lo que ven en los estudios, sino también cómo el paciente vive su problema visual. Y ahí aparecen señales muy concretas que ayudan a definir el momento adecuado para la cirugía.
Entre las situaciones más frecuentes que se consideran para indicar una operación de cataratas se encuentran:
- Dificultad para conducir, especialmente de noche, por encandilamiento o halos alrededor de las luces.
- Problemas para leer, usar el celular o reconocer rostros a distancia, incluso con anteojos actualizados.
- Necesidad constante de más luz para realizar tareas simples.
- Sensación de inseguridad al caminar, subir o bajar escaleras.
- Riesgo aumentado de caídas en adultos mayores debido a la visión borrosa.
- Pérdida de autonomía para actividades cotidianas que antes se realizaban sin dificultad.
En adultos mayores, este deterioro visual tiene un impacto aún mayor. La catarata no solo limita la visión, sino que incrementa el riesgo de accidentes domésticos y genera dependencia, algo que puede evitarse con un abordaje oportuno.
También es importante aclarar que no existe un único momento “correcto” igual para todos. Dos personas con cataratas similares pueden necesitar la cirugía en momentos distintos, según su edad, su actividad diaria, su estado general de salud y sus expectativas visuales.
Lo que sí es claro es esto: cuando la catarata comienza a condicionar tu día a día, la cirugía deja de ser una posibilidad futura y pasa a ser una herramienta concreta para recuperar visión, seguridad y autonomía.
¿Dónde operarme de cataratas en Santiago del Estero?
Si necesitás operarte de cataratas, es fundamental primero poder elegir una clínica oftalmológica que combine experiencia médica, tecnología adecuada y un acompañamiento humano durante todo el proceso.
La cirugía de cataratas es un procedimiento seguro y altamente efectivo, pero su resultado depende en gran medida del lugar y del equipo profesional que la realice.
Es que operarse de los ojos no es una decisión menor: implica confianza, información clara y certezas de estar en manos de especialistas que entienden no solo la patología, sino también el contexto y las necesidades de cada paciente.
Por eso, más allá de la técnica quirúrgica, es importante evaluar cómo se aborda la atención antes, durante y después de la cirugía.
En este sentido, contamos con un centro oftalmológico que trabaja con una mirada integral que marca la diferencia. Desde el diagnóstico preciso hasta el seguimiento postoperatorio, cada etapa cumple un rol clave para recuperar la visión de forma segura y sostenida en el tiempo.
Por eso es que en Santiago del Estero, la Nueva Clínica de Ojos Santa Lucía, (ubicada en calle Sarmiento 83), se ha consolidado como un espacio de referencia en salud visual.
Nuestro equipo médico cuenta con trayectoria en cirugía de cataratas y trabaja con equipamiento moderno, lo que permite realizar procedimientos ambulatorios, con tiempos quirúrgicos breves y una recuperación rápida para el paciente.
Pero más allá de la tecnología, hay algo que suele ser decisivo para quienes consultan: la forma en que se acompaña al paciente.

Escuchar, explicar con claridad, despejar miedos y tomar decisiones personalizadas es tan importante como la cirugía en sí. Porque cada persona llega con su historia, su ritmo y sus expectativas, y eso también forma parte del tratamiento.
Reservá un turno aquí: dar el primer paso y consultar con un equipo especializado puede marcar un antes y un después en tu salud visual cotidiana.

